viernes, 4 de julio de 2014

Escuela y simulación

En relación con el artículo «Por qué odio la escuela» de Rafael Narbona: en mi caso no guardo odio en contra de los sistemas escolarizados, pero sí desprecio debido a sus no pocas contribuciones a la simulación de profesionalismo que encuentro con demasiada frecuencia en las trincheras laborales de la pequeña parte de la realidad que habito.

Algunas contribuciones son: confundir enseñanza e instrucción con aprendizaje y conocimiento, confundir educación con promoción al siguiente curso escolar, tergiversar certificación y tomarla como destreza, interpretar fluidez verbal repetitiva como si fuese capacidad para decir algo nuevo.

Los hechos materiales patentes en una jornada cotidiana con emails, presentaciones y alegatos, donde aun el uso –o abuso– de la gramática y de la ortografía es deplorable, ya no digamos de la lógica formal e incluso la lógica material, dan la razón a pensadores como Iván Illich con respecto a la pobreza de los sistemas escolarizados.

El gran fracaso de esos sistemas, reitero, es su insuficiencia para ser ejemplo y marcar una pauta constante de autocrítica.

domingo, 22 de junio de 2014

Educación y neo-Ilustración

¿Qué perspectivas de realidad conlleva ese modelo educativo así llamado ‘por competencias’?

No pocos críticos de ese modelo por ‘competencias’ denuncian que en los hechos se trata de perpetuar a Latinoamérica como una fuente de mano de obra barata, dócil y sumisa para abastecer las demandas del geo-bloque noroccidental. ¿En qué medida esto es así?

Yo necesito seguir investigando al respecto pues el tema me interesa mucho. Las perspectivas para la mayoría de la población en Latinoamérica no parecen ser de igualdad de oportunidades educativas. En la medida en que sigamos los esquemas de los neocolonialismos no veo cómo dejar de ser sólo consumidores de ideas y no productores de desarrollos teóricos y prácticos. La tarea es colosal, pero un primer paso propuesto es la retrodidáctica y el autocultivo como ingredientes para una posible neo-Ilustración.

Con ‘posible neo-Ilustración’ me refiero a una en la escala individual, como una estrategia general de autoeducación, no como una acción grupal. Reflexioné sobre algunas distinciones al respecto en la siguiente referencia: Acción grupal e individual.

Por supuesto que hay aspectos de la Ilustración que han derivado en interpretaciones exageradas, pero esas interpretaciones no agotan la totalidad de la Ilustración.

Si distinguimos, por un lado, la ‘definición’ de un hecho histórico, como el de la Ilustración, y, por otro lado, una ‘instancia’ del mismo hecho histórico, entonces podemos pensar que la Ilustración ha ocurrido en algunos casos específicos en la Historia, pero no en todos, ni en todo lugar ni en todo individuo. No es difícil observar que aún hoy hay mucha gente que vive con una mentalidad medieval —aun si fuesen consumidores asiduos de ‘smartphones’— y, asimismo, se puede comprobar que el pensamiento ilustrado no ha ocurrido aún en esos casos. Para mí la Ilustración es un proyecto inacabado en la medida en que, por ejemplo, existan hegemonías que presupongan el papel de esclavo para los países afuera del bloque noroccidental.

Hay aspectos de la Ilustración, como instancia, que vale la pena conocer para no repetir, y hay aspectos de la Ilustración, como definición, que vale la pena rescatar para no permanecer en las mismas situaciones históricas. Por lo que seguro hay una parte de razón al decir que pensar en la Ilustración puede ser un retroceso, ¿en qué casos se puede decir que pensar en la Ilustración representa un retroceso? Sugiero, por ejemplo, el siguiente: que la verdad pueda ser algo que se posee de manera absoluta.

Asumo que no podría existir un pensamiento individual, digamos, “puro”, pues el resultado de lo que somos proviene tanto de la genética como de la epigenética —con ‘epigenética’ me refiero al cultivo particular de nuestra crianza—. Con ‘neo-Ilustración’ me refiero a que hoy es necesario repensar los criterios para decir que logramos una mayoría de edad intelectual. No por pertenecer a tal o cual sociedad, o no por vivir en tal o cual lugar, o no por consumir tal o cual producto de moda, ya se adquiere en automático un pensamiento ilustrado, sino que para pensar de manera ilustrada se requiere más acción individual estratégica y menos acción grupal táctica. Un ejemplo de acción individual estratégica es tomarse el tiempo para indagar el esquema teórico del cultivo o crianza de la que fuimos sujetos pasivos en el pasado, y repensar tal esquema ante la luz de la multiplicidad cultural actual para después continuar hacia un autocultivo donde la otredad tenga un lugar más preponderante.

Más sobre la idea de ‘neo-Ilustración’ en la siguiente referencia: Neo-ilustración y retrodidáctica.

sábado, 14 de junio de 2014

¿Qué hace falta en la escuela?

¿Qué hace falta que les enseñen a los jóvenes en la escuela?

Hace falta que les enseñen sobre los riesgos de asistir a una escuela de manera prolongada y sin haber desarrollado por cuenta propia su facultad crítica. En otras palabras, hace falta que les enseñen que asistir a una escuela puede ir en contra de su educación entendida como el desarrollo continuo de todas sus facultades. En particular por el efecto de la compartimentación del conocimiento, por el cual se busca la especialización en pocos fragmentos del conocimiento pero que produce un trágico analfabetismo funcional en muchas otras áreas no menos importantes.

En no pocos sistemas educativos hoy impera la noción de “preparar a los jóvenes para que se integren lo antes posible a los sistemas hegemónicos de la economía capitalista”. Un efecto de tal noción es la elevación del cortoplacismo a grado de un imperativo incuestionable. Ese efecto se puede notar en el analfabetismo científico-filosófico que padecen no pocas personas producto de sistemas pedagógicos basados en esa noción. Se lograrían las así llamadas “competencias” o habilidades para acatar órdenes y obedecer de manera dócil y pasiva, pero con poca o nula destreza para analizar, cuestionar y entender de manera amplia la lógica detrás de su propio esquema educativo; y casi sin posibilidad de repensar su propia educación.

Recién repasaba algunos puntos de Abbagnano y Visalberghi en la introducción a su Historia de la pedagogía, y ellos distinguen dos objetivos generales de una filosofía de la educación, i.e., pedagogía: primero, preservar la cultura establecida. En tanto que lo preservado sirva para sobrevivir en sociedad, y continuar una forma específica de cultura, entonces se podrían entender algunos aspectos positivos de ese objetivo. Además, Abbagnano y Visalberghi distinguen entre una sociedad primigenia y una sociedad civilizada, y la distinción pedagógica entre ambas radica en si contemplan o no el segundo objetivo de una pedagogía: renovar la cultura y estar abierto a lo nuevo y a lo inesperado. Por lo que la resistencia absoluta o exagerada hacia renovar o repensar lo establecido es un rasgo de una sociedad primigenia o primitiva.

Además, con base en lo que dicen Abbagnano y Visalberghi, la pedagogía de una sociedad civilizada debe ayudar al individuo a reflexionar sobre los umbrales donde la obediencia a “las autoridades” ya no se justifica. En parte, de eso reflexioné un poco en la siguiente referencia: La granja de la cultura.

El gremio de maestros y las instituciones educativas tienen mucho trabajo por hacer en cuanto a la enseñanza. Pero hay otra cantidad similar, o aun mayor, de trabajo por hacer en cuanto al aprendizaje que corresponde al exclusivo arbitrio del individuo: auto-educarse. Es lo que vengo diciendo, por ejemplo, en la siguiente referencia: Educarse.

domingo, 23 de marzo de 2014

Educación como debate de la realidad

Una manera para conocer más sobre la realidad es por medio de la discusión y el debate, examinar de manera atenta y particular una parte de la realidad rinde frutos en la medida en que reconozcamos no saber todo de esa parte de la realidad. Discutir de una manera más edificante tiene que ser diferente a la «opinadera» que suele ocurrir al intentar defender opiniones (¿Qué es el sentido crítico débil?), y al confundir respeto por tolerancia (Persona y opinión).

La realidad suele ser múltiple y compleja, y para lograr aproximarse a ella con frecuencia se necesitan síntesis virtuosas; por ejemplo, la síntesis que hizo Kant entre racionalismo y empirismo. Para lograr tales síntesis es necesario entender a fondo las diferentes posturas sobre un tema controvertido. Un debate enriquecedor puede alentar tal entendimiento en la medida en que se expongan las diversas posturas de manera cabal, justa y balanceada; además de un examen autocrítico en cada exposición.

Una síntesis puede lograrse al primero identificar con claridad las contradicciones del caso, una a una. La contemplación de una contradicción esclarecida ya es un hito importante en el recorrido hacia su resolución. Además, durante todo ese recorrido permanece el objetivo de que la síntesis no puede dejar insatisfecho a ninguno de los términos contradictorios, sino que deberá, para llamarse solución, responder de manera satisfactoria a todos los términos.

Por ejemplo, la nota sobre Lo real podría ser una perspectiva de lo real desde el pensamiento científico, pero hay otras maneras de interpretar lo real, como las cosmovisiones teístas que afirman que lo sobrenatural es tan real como lo natural. Quizá estas perspectivas, en apariencia contradictorias, no están hablando de lo mismo y puedan ser sintetizadas en una perspectiva más amplia. Para intentar tal síntesis es necesario primero explicar cada perspectiva con justicia y con la aceptación de que ninguna abarca toda la realidad.

¿Acaso se puede pensar la realidad sin interpretarla? No lo sé. Aventuro que no es posible y en ese sentido es que cada uno hace interpretaciones de la realidad, aún si uno es inconsciente de que la está interpretando. Suelo pensar en la metáfora del mapa y el territorio. Asumir que no tenemos acceso directo al territorio (la realidad), sino sólo a través de mapas (teorías), para mí representa la posibilidad de que una interpretación cualquiera de la realidad pueda mejorar o pueda ser remplazada por otra; de otro modo, si tropiezo con la ilusión de tener conocimiento directo y nítido del terreno firme, entonces tal interpretación no podría ser mejorada y se ha llegado a la respuesta última –lo cual me parece un sinsentido pues tal respuesta última no sería consistente en relación con la escala del tiempo y del espacio en el universo conocido (del cual, según algunos astrónomos, conocemos sólo el 4%).

Otros animales, al parecer, no se preguntan por la realidad pues ellos están por completo definidos desde su nacimiento, no hay necesidad de preguntar nada pues todo para ellos parece tener respuesta definitiva y última. Nosotros, por otro lado, nacemos a medio cocer y pocas preguntas tienen respuestas definitivas, la mayoría de las preguntas importantes permanecen abiertas.

sábado, 22 de marzo de 2014

Lo real

¿Qué es mantener un compromiso con lo real?

Si lo real no sólo es lo pensado ni sólo lo percibido, entonces tanto en el perenne dudar como en el provisorio asentir, y no en el descuidado asentir acrítico, se cumple tal obligación contraída con lo real.

Además, una obligación con lo real implica indagar sus cimientos y el proceso por el cual lo real llega a ser pensado y a ser percibido; pues, lo real del hoy alguna vez fue sólo lo posible del ayer.

La construcción de lo real ocurre por ciclos continuos al teorizar y practicar, al analizar y sintetizar, al mapear la realidad presente y al tantear el territorio mapeado; asumiendo que el acceso directo y nítido a una realidad absoluta tan sólo es una ilusión. De ahí la importancia de entender y practicar el ejercicio teórico para ajustar o reemplazar la interpretación sincrónica de la realidad; es decir, la interpretación del momento presente, interpretación que no es ni fija en el tiempo ni determina la interpretación diacrónica de la realidad.

Si hay un rasgo que distinga a una educación amplia sería el pensamiento doctoral, aquel que intenta empujar los límites actuales del conocimiento humano y, por tanto, de la realidad presente.

Por fortuna, el pensamiento doctoral está más relacionado con el conocimiento y no tanto con el reconocimiento. Es decir, lo doctoral, de hecho, no está relacionado de manera directa con instituciones académicas pues estas tan sólo le sirven como vehículos circunstanciales.

martes, 18 de marzo de 2014

Repensar

De acuerdo, hay múltiples maneras edificantes de aportar a nuestra sociedad, y en múltiples plazos. Se aporta no sólo en función del cortoplacismo, ni sólo para mantener lo ya establecido, sino que también se aporta para ayudar a interpretar, desde otras perspectivas, lo que damos por sentado y que no repensamos por diversas razones; por ejemplo, por temor a las etiquetas impuestas por quien por pura pereza intelectual considera innecesario –o imposible– repensar algo, para eludir la posibilidad de descubrirse muy equivocado, por la necesidad de responder a obligaciones adquiridas con base en un esquema conceptual ya predeterminado, etc.

Quizá en el fondo no pocos intuyen que para mejorar en algo tendrán que enfrentar la posibilidad de repensar ese algo, que no tiene ningún caso repetir vez tras vez lo ya intentado desde la misma perspectiva. Pero, ¿cómo se logra otra perspectiva que no resulte en más de lo mismo?

Tomar en serio la idea de repensar implica algún esfuerzo. ¿Cuánto esfuerzo? Estará en función de hasta dónde queremos remontarnos con nuestras facultades propias. Además del esfuerzo se requiere una cierta disposición emocional pues el repensar implica lo desconocido, implica algo que no habíamos considerado antes tan de cerca y cuyas implicaciones podrían no ser agradables, ni para uno mismo ni para personas que creen conocer lo que pensamos de un tema dado.

Por otro lado, repensar podría significar la transformación de la vida propia, un cambio de rumbo insospechado, o quizá siempre anhelado pero que nunca había estado tan al alcance.

¿Es esto un mensaje barato de autoayuda? Dependerá de lo que cada uno decida repensar y del alcance personal de esa revaloración. Para alguien con un cuadro patológico grave de halitosis quizá repensar su higiene bucal tendrá relevancia inmediata, para quien la halitosis no sea un problema pues tal vez sea un despropósito repensarla. Para alguien cuyas vivencias laborales le han causado impresiones imborrables por un deplorable grado de inconciencia profesional y a la vez le sea insoportable permanecer en tales condiciones, entonces repensar el profesionalismo será clave para de verdad llegar a un mejor estado de práctica profesional. Para alguien atrapado en un círculo religioso de mentalidad anquilosada e incapaz de ampliar su vida espiritual entonces repensar la religión, repensar la teología, lo sublime, lo sagrado y lo divino representará algo muy pertinente. Para alguien que ha comprobado la simulación política de muchos gobernantes, cualesquiera el partido, y de su turbia relación con el poder económico, repensar el significado de ‘política’, ‘economía’, así como de ‘capitalismo’, ‘marxismo’, ‘neoliberalismo’, ‘comunismo’, ‘socialismo’, etc., se le torna imperativo para así trazar un rumbo más coherente para sus aportaciones a la sociedad.

¿Cómo se repiensa algo que es relevante de manera personal? Se inicia por reconsiderar el asunto de una manera nueva y con detenimiento, pero más allá de eso desconozco alguna receta aplicable a toda circunstancia. Aquí es donde quizá está la demarcación entre un mensaje barato de autoayuda y algo que no lo es: los mensajes ‘prácticos’, que conllevan meras informaciones de moda o recetas cuasi-milagrosas con una sobre-simplificada y nimia secuencia de pasos, acaso podrían agitar un poco la superficie del asunto, pero repensar algo tendría el potencial de llegar al fondo del asunto y cuestionar las bases mismas de su cimentación. No tengo receta alguna para lograr cabalmente repensar algo, pero sospecho que guarda íntima relación con identificar el error propio. Así como para identificar una solución es preciso primero plantear con claridad en qué consiste el problema, así también para repensar es necesario primero aclarar qué es lo que se piensa y enseguida identificar y plantear cuál es el error en lo que se piensa.

jueves, 13 de marzo de 2014

Auto-educación

He estado atraído por el tema general de la educación. En parte, debido a que muchos concluyen que la educación es una parte muy importante de la solución a muchos tipos de problemas en la sociedad humana. Pero ese tema general es muy grande, incluye tanto el gran tema de la enseñanza como el no menos grande tema del aprendizaje. No tengo interés en enseñar nada pues veo que no tengo nada por enseñar, lo que me interesa es el aprendizaje, el mío y el de los demás. Para mí, de aprender se trata esa educación de la que hablan y prescriben como redentora, la que sólo puede ser desarrollada por el individuo mismo. Pero hoy aprendizaje es menos acerca de acumular información o reconocimientos y más acerca de desaprender y reaprender; es decir, aprendizaje hoy es más acerca de una retrodidáctica. El problema no es tanto que falte información o que sepamos poco, sino que mucho de la información que tenemos o lo que creemos saber resulta o muy pobre, muy distorsionado, o de plano falso.

Si puedes leer estas líneas, entonces tienes recursos suficientes como para ser parte de lo que podría ser llamada una tendencia de neo-ilustración; es decir, la acción del individuo para reexaminar y reevaluar las ideas del Siglo de las Luces, como periodo histórico que configuró, en parte, a la época moderna y también influyó en nuestra época contemporánea. En particular las ideas sobre alcanzar la mayoría de edad como individuo adulto, atreviéndose a pensar por uno mismo.